30 de marzo de 2009

Amante de Cecina de León.


No cabe en el plato.
Hoy un compañero de mi pareja, José, nos ha traido la cecina de León gigantísima. Supongo que pesa más de 2 kg.
La he cortado con mi cuchillo japonés y he echado aceite de oliva excelentísimo que nos había regalado otro día y un poquito de pimienta.
Gracias a José. También me encanta el vermú de Reús que nos regalaste. Todos tienen aroma especial.
En Japón, no tenemos el aceite tan aromático, tampoco cecina tan buena, por supuesto que no tenemos vermú. Aunque se vende vermouth, no tiene sabor como de Reús. Ese sabor de hierbas, me da placer.
Le he dicho a mi madre que echaría un poquito de aceite de oliva buena encima de cecina (beef jerkey), pero todavía no me ha dicho nada. Algunos japoneses, como mi padre que tiene más de 60 años, no puede cambiar su costumbre, no les apetece el aroma de oliva. Es una pena que tengamos esa tendencia. No puedo comer el perro como los países nuestros vecinos, a pesar de que sea muy bueno para la salud.
Pero si tengo que elegir un trocito de la carne de perro o un pepino crudo, sin duda, voy a comer el perro. Pepino me hacer llorar desde pequeña.

Por añadidura, no se vende cecina tan buena y fresca en Japón. Se vende alguna más seca.
Supongo que es porque no comíamos la carne antes de que venían los occidentales a Japón. Antíguamente, creíamos la vaca o caballo son ayudante para cultivar la huerta, no para comer.

Para terminar, me gustaría expresar mi agradecimiento a José. Yo pongo tu aceite de oliva a mi piel también.

Otro día pondré un post sobre jabón. Es que hago jabón con aceite de oliva (no uso el de José). El agua de Madrid es muy blanda y como tenemos aceite de oliva buenísimo, estoy muy, muy contenta de que pueda hacer jabón buenísimo y pueda tener solución perfecta con el agua madelireña.